“No se como comenzó, ni como llegue aquí, como crecí entre relinchos y establos, como amaneció mi madre amasando y ordeñando, como parí el legado del campo, solo se que aquí nos encontramos todos juntos crías de un mismo rebaño, esperando el día soleado para cosechar lo plantado, escuchando el canto del gallo para preparar unos mates bien cebados, abrazando al atardecer que se va con el viento, como el ave que lleva la soledad del
horizonte infinito y en donde se van
mis ilusiones y mis sueños…”

Esta es mi escuela, estas son mis sobras
Carne desgarrada enredándose entre mis muelas
Boinas que no duermen y jinetes sedientos de una luna sensual
Que el frio no es frio, que el calor es bendición
En la llama de la escarcha patagónica encontré mucho para curtir la piel del alma
Avanzando sin que nadie te lo diga
Mirando sin que nadie te lo muestre
Encontrando donde no hay
Encontrándote donde no estabas

Que la sangre sea nuestra
Que la familia no se pierda
Que la amistad florezca
Que la estepa bendiga cada minuto
De nuestro campo de vida.