La vida para algunos cambia en carnaval y para otros, es una semana mas del mundo.

Paso a paso, corazón a corazón todos los días intentamos sacarle una sonrisa a la vida, y en semanas de carnaval parece este sentimiento florecer las 24 horas del día, 7 días de una semana de febrero. Al menos así es en Olinda, estado de Pernambuco, Brasil. Se dice que aquí es el verdadero carnaval de Brasil, o al menos así comentan los nativos de varias partes de Brasil con los que tuve la oportunidad de compartir una charla.

Se comienzan con los preparativos y toda la ciudad es decorada las personas se disfrazan, las calles se llenan de comparsas con percusiones, carrozas con muñecos que representan a la comparsa desfilan por las calles y los famosos “cuatro cantos” cumplen con los mitos de que son las cuatro esquinas mas colmadas de personas en el mundo en ese momento.

Sale “La mujer del día” a bailar con su comparsa y toda la ciudad acontece a este momento.

Cuando sale “El señor de la noche” se dice que las personas de los barrios mas bajos de Olinda salen a su comparsa. No es una comparsa muy amistosa que digamos. El señor de la noche era un mafioso en su entonces, y mucha gente asistía a el en busca de ayuda y el los ayudaba a cambio de que estas personas hicieran lo que el quisiera…

PERO hay mucho mas… bailes para adultos, fiesta de barro, fiestas en la playa, horas interminables de música y alcohol, mucho alcohol… debido a las excesivas temperaturas con las que uno se topa en esta ciudad medieval. Que con sus calles angostas y onduladas de adoquines negros, sus iglesias medievales, el inmenso mar que te regala brizas frescas por las noches, te enamora…